Durante mucho tiempo pensé que conocerse a uno mismo era saber qué quería hacer con la vida. Pensaba que bastaba con tener metas, hacer planes y seguir adelante. Pero con el tiempo entendí que hay cosas que solamente descubrimos cuando nuestros planes dejan de funcionar. Yo también he tenido momentos en los que sentí que estaba perdiendo el rumbo. Momentos en los que me pregunté si realmente estaba avanzando o simplemente estaba intentando sobrevivir a las circunstancias. He querido crecer, estudiar, trabajar, construir proyectos y encontrar mi propio camino. Pero no todo ha salido como esperaba. Algunas etapas me hicieron sentir que estaba retrocediendo mientras otras personas parecían avanzar. Y ahí comenzó una de las preguntas más difíciles que me he hecho: ¿Quién soy cuando las cosas no salen como quiero? La caída no siempre se ve desde afuera Hay caídas que nadie ve. No siempre tienen la forma de perder algo importante. Algunas ocurren por dentro. Es levantarse cada día con preocu...
Claro. Para Escribiendo mi Cambio , siguiendo la línea de “De las caídas a la fortaleza” , te propon Cuando Introducción Hay momentos en los que sentimos que todo el esfuerzo ha sido en vano. Caminamos con la esperanza de alcanzar una meta y, de repente, algo sale mal. Un proyecto fracasa, una decisión no resulta como esperábamos o simplemente nos encontramos frente a una situación que no sabemos cómo enfrentar. En esos momentos, caer puede hacernos pensar que hemos retrocedido. Pero quizá no sea así. A veces, una caída no representa el final del camino. Puede convertirse en una pausa necesaria para mirar hacia atrás, comprender nuestros errores y descubrir una fortaleza que todavía no conocíamos. Porque crecer no significa avanzar siempre sin equivocarse. También significa aprender a levantarse cada vez que la vida nos obliga a comenzar nuevamente. La caída que nadie esperaba Todos tenemos momentos en los que nos sentimos seguros de estar tomando el camino correcto. Hacemos...