Hay momentos en la vida en los que siento que todo parece detenerse, menos el tiempo.
Sigo caminando, sigo haciendo mis cosas, sigo cumpliendo con mis responsabilidades, pero por dentro aparece una pregunta que no siempre sé responder:
¿Hacia dónde estoy yendo?
Hay días en los que simplemente hago lo que tengo que hacer.
Me levanto.
Continúo.
Sonrío.
Trabajo.
Y sigo adelante.
Pero a veces siento que estoy avanzando sin tener completamente claro hacia dónde.
Durante mi proceso de cambio he aprendido que no tener todas las respuestas no significa necesariamente estar perdido.
A veces simplemente significa que estoy atravesando una etapa que todavía no comprendo por completo.
Cuando la claridad no llega
Hay momentos en los que quisiera tener todo claro.
Saber qué decisión tomar.
Saber cuál será el resultado.
Saber si el esfuerzo que estoy haciendo realmente valdrá la pena.
Pero la vida no siempre funciona así.
No existe un mapa que me muestre exactamente qué va a ocurrir.
Y estoy aprendiendo a aceptar esa incertidumbre.
El filósofo Séneca, dentro de la tradición estoica, reflexionó mucho sobre la incertidumbre de la vida y sobre la importancia de concentrarnos en aquello que sí podemos manejar.
Esa idea me ayuda a mirar mi proceso de otra manera.
No puedo conocer todo lo que ocurrirá mañana.
Pero sí puedo preguntarme:
¿Qué puedo hacer hoy?
Y quizá, por ahora, eso sea suficiente.
Estoy aprendiendo que no necesito tener todas las respuestas
Durante mucho tiempo pensé que primero debía tener claridad y después actuar.
Ahora estoy comenzando a entender que muchas veces ocurre al revés.
Primero doy un paso y después aparece un poco más de claridad.
Es como caminar por un camino que solamente está iluminado unos metros delante de mí.
No puedo ver todo el recorrido.
Pero sí puedo ver el siguiente paso.
Entonces avanzo.
Después aparece otro.
Y vuelvo a avanzar.
Quizá la vida sea un poco así.
No necesito conocer todo el camino para dar el siguiente paso.
Hay días en los que simplemente seguir ya es un logro
También estoy aprendiendo a valorar esos días en los que no consigo grandes cosas.
Hay momentos en los que avanzar significa simplemente cumplir con lo que puedo.
Hacer una tarea.
Terminar algo pendiente.
Levantarte después de una mala noche.
Volver a intentarlo después de una decepción.
Seguir trabajando por algo aunque todavía no vea resultados.
Desde afuera puede parecer poco.
Pero yo sé lo que me costó.
Y eso también cuenta.
Porque nadie conoce completamente las batallas internas que otra persona está enfrentando.
Lo que estoy construyendo aunque todavía no pueda verlo
Hay cambios que no se pueden medir inmediatamente.
Cuando estoy aprendiendo algo nuevo, quizá no note mi progreso todos los días.
Cuando intento cambiar una costumbre, puede parecer que nada está ocurriendo.
Cuando trabajo por un objetivo, quizá durante mucho tiempo no vea resultados.
Pero eso no significa necesariamente que no esté avanzando.
Estoy construyendo paciencia.
Estoy desarrollando disciplina.
Estoy aprendiendo a conocerme.
Estoy descubriendo cómo reacciono ante las dificultades.
Estoy aprendiendo a levantarme después de equivocarme.
Y todas esas cosas forman parte de mi transformación.
Hay cambios que primero ocurren dentro de nosotros antes de hacerse visibles por fuera.
La lucha que nadie ve
Creo que algunas de las batallas más importantes de nuestra vida ocurren cuando nadie está mirando.
Son esos momentos en los que estoy solo con mis pensamientos.
Cuando aparecen las dudas.
Cuando me pregunto si vale la pena continuar.
Cuando comparo mi vida con la de otras personas.
Cuando pienso que debería estar más adelante.
Y es precisamente en esos momentos cuando estoy aprendiendo a no abandonar.
No porque tenga todas las fuerzas.
No porque esté seguro de lo que va a pasar.
Sino porque todavía existe dentro de mí una pequeña voluntad de continuar.
A veces no necesito sentirme fuerte.
A veces solamente necesito decidir que hoy voy a dar un paso más.
Estoy aprendiendo a no confundir lentitud con fracaso
Esta es una de las cosas que más quiero recordar.
Que algo esté tardando no significa que haya fracasado.
Que todavía no haya conseguido una meta no significa que nunca vaya a conseguirla.
Que mi proceso sea diferente al de otra persona no significa que esté haciendo algo mal.
Vivimos rodeados de historias de personas que muestran sus resultados finales.
Pero pocas veces vemos todos los años de esfuerzo que existieron antes.
Por eso estoy intentando comparar menos mi comienzo con el resultado de otra persona.
Quiero concentrarme en mi propio camino.
El camino también me está enseñando quién soy
Quizá antes pensaba que lo importante era llegar.
Ahora estoy empezando a entender que el camino también tiene un propósito.
Porque mientras avanzo descubro cosas sobre mí que no conocía.
Descubro cómo reacciono ante el fracaso.
Descubro cuánto puedo soportar.
Descubro qué cosas realmente quiero.
Descubro qué cosas ya no quiero.
Descubro qué personas quiero cerca.
Y también descubro qué versión de mí quiero construir.
Por eso quizá este proceso no solamente me está llevando hacia un lugar.
También me está convirtiendo en alguien diferente.
No quiero esperar a tener seguridad para comenzar
Estoy aprendiendo que esperar a sentirme completamente seguro puede convertirse en una excusa para no avanzar.
Siempre habrá dudas.
Siempre habrá riesgos.
Siempre habrá cosas que no sé.
Y probablemente siempre habrá una parte de mí que quiera esperar un poco más.
Pero si sigo esperando a que desaparezca todo el miedo, quizá nunca empiece.
Por eso estoy intentando actuar incluso cuando todavía tengo preguntas.
No de manera impulsiva.
Sino con paciencia, aprendiendo y corrigiendo cuando sea necesario.
Viktor Frankl y el sentido de seguir adelante
El psiquiatra Viktor Frankl, autor de El hombre en busca de sentido, escribió sobre la importancia que puede tener encontrar un sentido incluso en circunstancias extremadamente difíciles.
Su obra me hace reflexionar sobre algo que también forma parte de mi cambio:
cuando tengo una razón para continuar, puedo encontrar fuerzas para dar el siguiente paso incluso cuando el camino es difícil.
No siempre necesito saber exactamente cómo terminará mi historia.
A veces necesito recordar por qué quiero seguir escribiéndola.
Mi propio camino todavía se está construyendo
Eso es precisamente lo que representa para mí Escribiendo mi Cambio.
No estoy escribiendo desde un lugar en el que todo está resuelto.
Estoy escribiendo mientras cambio.
Mientras aprendo.
Mientras me equivoco.
Mientras intento entender algunas cosas de mi propia vida.
Hay preguntas que todavía no tienen respuesta.
Hay objetivos que todavía estoy construyendo.
Hay aspectos de mí que todavía quiero mejorar.
Pero quizá eso sea justamente lo interesante.
Mi historia todavía no ha terminado.
Si hoy no sé hacia dónde voy
Estoy aprendiendo a no desesperarme cuando no tengo claridad.
Si hoy no sé exactamente cuál será mi siguiente etapa, puedo concentrarme en lo que sí puedo hacer.
Puedo aprender.
Puedo trabajar.
Puedo cuidar mis hábitos.
Puedo mejorar mis decisiones.
Puedo seguir escribiendo.
Puedo seguir intentando.
Puedo seguir avanzando.
Quizá mañana aparezca una respuesta que hoy todavía no puedo ver.
Y cuando llegue ese momento, probablemente entenderé por qué algunos caminos tuvieron que ser recorridos antes.
Reflexión final: seguir también es una forma de avanzar
Hoy quiero recordar que no necesito tener toda mi vida resuelta para sentir que estoy avanzando.
No necesito saber exactamente dónde terminará mi camino.
No necesito tener todas las respuestas.
No necesito sentirme completamente preparado.
A veces solamente necesito mirar hacia adelante y preguntarme:
¿Cuál es el siguiente paso que puedo dar?
Y después darlo.
Puede ser pequeño.
Puede parecer insignificante.
Puede que nadie lo vea.
Pero sigue siendo un paso.
Y mientras continúe dando pasos, mi historia seguirá avanzando.
Quizá algún día mire hacia atrás y descubra que aquellos momentos en los que pensé que estaba perdido fueron precisamente los momentos en los que estaba aprendiendo a encontrarme.
Por eso hoy quiero decirme:
“No tengo todas las respuestas, pero voy a seguir.”
Porque seguir también es una forma de valentía.
Porque caminar sin garantías también es parte del crecimiento.
Y porque tal vez el camino que estoy buscando no aparezca antes de comenzar a caminar.
Tal vez se vaya revelando mientras avanzo.
Una pregunta que me hago hoy
¿Qué pequeño paso puedo dar hoy, aunque todavía no tenga claro hacia dónde me llevará?
Quizá no necesite conocer todo el camino.
Quizá solamente necesite confiar lo suficiente para dar el siguiente paso.
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