Durante mucho tiempo pensé que para comenzar algo necesitaba sentirme completamente preparado. Hoy estoy entendiendo que probablemente nunca voy a sentirme preparado al cien por ciento.
Y ese ha sido uno de los desafíos más importantes de mi cambio: aprender a confiar en mí incluso cuando todavía tengo dudas.
La inseguridad también forma parte de mi historia
La inseguridad puede aparecer de muchas maneras.
A veces me hace comparar mi vida con la de otras personas.
Otras veces me hace pensar que los demás tienen más talento, más experiencia o mejores oportunidades.
Y en algunos momentos simplemente aparece esa voz interior que dice:
“No puedes.”
Lo difícil es que, cuando escuchamos esa voz muchas veces, podemos comenzar a creer que tiene razón.
Pero estoy aprendiendo algo importante:
tener dudas sobre mí mismo no significa que realmente sea incapaz.
Una duda es una sensación o un pensamiento.
No necesariamente es un hecho.
El miedo a fracasar puede impedirme comenzar
Creo que uno de los mayores obstáculos para confiar en nosotros mismos es el miedo al fracaso.
Cuando pensamos demasiado en la posibilidad de equivocarnos, podemos terminar evitando aquello que realmente queremos hacer.
Es una forma de protección.
Si no lo intento, no fracaso.
Si no me expongo, nadie puede juzgarme.
Si no comienzo, no tengo que descubrir si realmente soy capaz.
Pero también existe un problema:
si nunca lo intento, nunca voy a descubrir de qué soy capaz.
Y eso es algo que estoy intentando cambiar.
Estoy aprendiendo que la confianza se construye
Antes podía pensar que algunas personas simplemente nacían con confianza.
Las veía hablar con seguridad, tomar decisiones y enfrentarse a situaciones difíciles, y pensaba que tenían algo que yo no tenía.
Ahora lo veo de otra manera.
La confianza también puede construirse.
Se construye cuando hacemos algo que nos daba miedo.
Se construye cuando cometemos un error y descubrimos que podemos levantarnos.
Se construye cuando conseguimos algo que antes creíamos imposible.
Y se construye cuando empezamos a acumular pequeñas pruebas de que somos capaces.
Por eso estoy entendiendo que no necesito sentir confianza para comenzar; muchas veces necesito comenzar para desarrollar confianza.
Mi propio miedo también me ha puesto límites
He tenido que enfrentar mis propias inseguridades.
He tenido momentos de timidez.
He dudado de mis capacidades.
He pensado demasiado antes de dar algunos pasos.
Y también he dejado que el miedo influya en algunas decisiones.
Pero precisamente por eso este proceso tiene valor para mí.
Porque no estoy escribiendo sobre un cambio que ya terminé.
Estoy escribiendo sobre un cambio que todavía estoy construyendo.
Estoy aprendiendo mientras avanzo.
Dejar de esperar el momento perfecto
Una de las cosas que más estoy intentando cambiar es esperar a sentirme completamente preparado.
Porque si espero a tener todas las respuestas, probablemente nunca voy a comenzar.
Siempre habrá algo que aprender.
Siempre habrá algo que mejorar.
Siempre habrá una posibilidad de equivocarme.
Por eso estoy aprendiendo a actuar con lo que tengo hoy.
No significa actuar sin pensar.
Significa dejar de utilizar la falta de perfección como una excusa para no empezar.
Lo que he aprendido de dar pequeños pasos
No siempre necesito hacer algo enorme para demostrarme que puedo.
A veces basta con hacer algo que antes evitaba.
Hablar cuando normalmente permanecería callado.
Intentar algo nuevo.
Aprender una habilidad.
Comenzar un proyecto.
Compartir una idea.
Volver a intentarlo después de equivocarme.
Cada una de esas pequeñas acciones puede convertirse en una experiencia que fortalece mi confianza.
Y con el tiempo puedo mirar hacia atrás y decir:
“Si pude hacer aquello que antes me daba miedo, quizá también pueda enfrentar lo que viene ahora.”
La confianza crece cuando actúo
El psicólogo Albert Bandura, conocido por sus investigaciones sobre la autoeficacia, estudió cómo nuestras creencias sobre nuestra propia capacidad pueden influir en nuestra motivación y comportamiento.
Una de las ideas centrales de su trabajo es que las experiencias de dominio —es decir, experimentar que somos capaces de realizar algo— pueden fortalecer nuestra percepción de capacidad.
Esto tiene mucho sentido para mi propio proceso.
Porque cuando consigo hacer algo que pensaba que no podía hacer, no solamente logro esa tarea.
También obtengo una nueva evidencia sobre mí mismo.
“Pude hacerlo.”
Y esa experiencia puede ayudarme a enfrentar el siguiente desafío.
No necesito ser perfecto para empezar
Estoy aprendiendo a quitarme una presión innecesaria.
No necesito saberlo todo.
No necesito hacerlo perfecto.
No necesito tener la aprobación de todos.
Y tampoco necesito compararme constantemente con personas que llevan años recorriendo un camino que yo apenas estoy comenzando.
Necesito comenzar desde donde estoy.
Con mis conocimientos actuales.
Con mis errores.
Con mis dudas.
Con mis fortalezas.
Y con todo aquello que todavía necesito aprender.
El miedo no siempre significa que debo detenerme
Antes podía interpretar el miedo como una señal de que algo estaba mal.
Ahora intento observarlo de otra manera.
A veces el miedo aparece porque estoy haciendo algo nuevo.
Algo que nunca he hecho.
Algo que me obliga a salir de mi zona conocida.
Eso no significa automáticamente que deba detenerme.
Puedo sentir miedo y avanzar con cuidado.
Puedo tener dudas y continuar aprendiendo.
Puedo no sentirme preparado y aun así dar un primer paso.
La valentía no consiste en no sentir miedo. Consiste en no permitir que el miedo tome todas nuestras decisiones.
Estoy aprendiendo a dejar de compararme
Compararme con otras personas puede destruir rápidamente la confianza.
Veo a alguien que tiene más experiencia y pienso que estoy atrasado.
Veo a alguien que ha conseguido algo que deseo y pienso que nunca podré lograrlo.
Pero estoy intentando recordar que solamente estoy viendo una parte de la historia de esa persona.
No veo todos sus errores.
No veo sus dudas.
No veo las veces que quiso abandonar.
No veo cuánto tiempo le tomó llegar hasta allí.
Por eso quiero comparar mi presente con mi propio pasado.
¿Soy diferente a como era antes?
¿He aprendido algo nuevo?
¿Estoy haciendo algo que antes no me atrevía a hacer?
Si la respuesta es sí, entonces también estoy avanzando.
Cada pequeño logro cuenta
Estoy empezando a valorar más los pequeños avances.
Antes podía pensar que solamente los grandes resultados eran importantes.
Ahora veo que los pequeños logros también construyen confianza.
Un día de disciplina.
Una decisión difícil.
Una conversación que antes evitaba.
Un proyecto que finalmente comienzo.
Un error que acepto sin rendirme.
Una meta pequeña que consigo.
Todo eso suma.
Y poco a poco, esas experiencias pueden cambiar la imagen que tengo de mí mismo.
Quiero confiar en mí aunque todavía esté aprendiendo
Una de las cosas que estoy descubriendo es que confiar en mí no significa pensar que siempre voy a tener razón.
Tampoco significa creer que nunca voy a fracasar.
Para mí, confiar en mí significa saber que, incluso si algo sale mal, voy a poder aprender y buscar una manera de continuar.
Esa diferencia es importante.
Porque si pienso que confiar en mí significa garantizar el éxito, cualquier fracaso destruirá mi confianza.
Pero si entiendo que confiar en mí significa confiar en mi capacidad para aprender y adaptarme, entonces incluso los errores pueden formar parte del proceso.
Escribiendo mi Cambio: aprender a creer en mí
Este blog representa precisamente eso.
Escribiendo mi Cambio no nace de una persona que ya tiene todas las respuestas.
Nace de alguien que está aprendiendo.
Estoy escribiendo sobre mis dudas, mis pensamientos, mis miedos y las cosas que quiero transformar.
Y mientras escribo, también estoy descubriendo cosas sobre mí.
Cada entrada es una pequeña parte de ese proceso.
Cada reflexión representa una etapa.
Y cada palabra es una manera de recordarme que no tengo que ser la persona que era ayer.
Puedo seguir cambiando.
Puedo seguir aprendiendo.
Puedo seguir intentando.
Lo que quiero recordar cuando vuelva a dudar
Sé que probablemente volverán las dudas.
Habrá momentos en los que volveré a preguntarme si soy capaz.
Habrá proyectos que me darán miedo.
Habrá situaciones en las que no sabré qué hacer.
Pero quiero recordar algo:
no necesito sentirme completamente preparado para dar el siguiente paso.
Puedo aprender mientras avanzo.
Puedo equivocarme.
Puedo corregir.
Puedo empezar nuevamente.
Y puedo descubrir capacidades que todavía no sé que tengo.
Reflexión final: creer en mí también es parte de mi cambio
Hoy estoy entendiendo que creer en mí no es algo que ocurre de repente.
Es una construcción diaria.
Se construye cuando decido intentarlo.
Cuando enfrento un miedo.
Cuando dejo de compararme.
Cuando acepto un error.
Cuando vuelvo a empezar.
Cuando hago algo que antes pensaba que no podía hacer.
No quiero esperar a sentirme completamente seguro para comenzar a vivir la vida que quiero.
Quiero comenzar con las dudas que tengo.
Con los conocimientos que tengo.
Con las herramientas que tengo.
Y aprender durante el camino.
Porque quizá la confianza no aparece antes de dar el primer paso.
Quizá muchas veces aparece después de haber tenido el valor de darlo.
Y hoy, como parte de mi propio cambio, quiero seguir aprendiendo a confiar en mí.
Una pregunta que me hago hoy
¿Qué podría intentar en mi vida si dejara de esperar a sentirme completamente preparado?
Tal vez la respuesta esté detrás de ese miedo que llevo tanto tiempo evitando.
Y quizá sea hora de dar el primer paso.
Comentarios
Publicar un comentario