Durante mucho tiempo pensé que cambiar mi vida significaba conseguir rápidamente todo aquello que deseaba: tener estabilidad económica, crecer profesionalmente, sentirme seguro, alcanzar mis metas y dejar atrás todas las dificultades.
Con el tiempo he comprendido que el cambio no funciona de esa manera.
A veces uno está avanzando, pero no puede verlo.
Hay días en los que siento que no estoy haciendo suficiente. Miro mi situación y pienso en todo lo que todavía me falta. Quiero aprender más, mejorar mi forma de expresarme, fortalecer mis conocimientos, crecer profesionalmente y construir un futuro diferente.
Pero también he aprendido a mirar hacia atrás.
Y cuando lo hago, puedo reconocer que ya no soy exactamente la misma persona.
Hoy tengo sueños que antes no tenía. Tengo preguntas diferentes. Quiero prepararme, estudiar, aprender a administrar mejor, mejorar mi manera de comunicarme y desarrollar habilidades que puedan abrirme nuevas oportunidades.
Todavía tengo miedo.
Todavía existen momentos de inseguridad.
Todavía hay días en los que me cuesta avanzar.
Pero ahora entiendo que eso no significa que haya fracasado.
Significa que todavía estoy en proceso.
Estoy aprendiendo a construir
Quizás una de las cosas más difíciles de cambiar es aceptar que los resultados no aparecen inmediatamente.
Uno estudia y quiere ver oportunidades.
Uno trabaja y quiere ver estabilidad.
Uno se esfuerza y quiere que la vida cambie rápidamente.
Pero muchas cosas importantes necesitan tiempo.
Un árbol no crece porque alguien lo mire todos los días. Crece porque, aunque no podamos observarlo, continúa desarrollándose.
Tal vez conmigo está ocurriendo algo parecido.
Hay cosas que todavía no puedo ver.
Cada página que escribo, cada conocimiento que aprendo, cada error que intento corregir y cada miedo que enfrento puede estar construyendo una versión diferente de mí.
Por eso ya no quiero medir mi progreso únicamente por lo que tengo.
También quiero medirlo por lo que estoy aprendiendo.
No quiero aparentar que ya lo logré
Este blog no nació para mostrar una vida perfecta.
Nació para contar un proceso.
Quiero escribir sobre mis avances, pero también sobre mis dudas.
Sobre las oportunidades que aparecen, pero también sobre aquellas que no consigo.
Sobre los momentos en los que tengo confianza, pero también sobre aquellos en los que vuelvo a sentir miedo.
Porque cambiar no significa convertirse de repente en una persona completamente diferente.
Cambiar también significa levantarse después de un día difícil y decir:
“Mañana voy a intentarlo nuevamente.”
Estoy escribiendo mi cambio
Tal vez todavía no tenga la vida que imagino.
Tal vez todavía me falten muchas cosas.
Pero ya no quiero utilizar lo que me falta como una excusa para dejar de avanzar.
Quiero aprender.
Quiero prepararme.
Quiero equivocarme y corregir.
Quiero desarrollar mis capacidades.
Quiero convertirme en una persona de la que algún día pueda sentirme orgulloso.
Y mientras todo eso sucede, seguiré escribiendo.
Porque quizá dentro de algunos años vuelva a leer estas palabras y descubra algo que hoy todavía no puedo ver:
que cada pequeño esfuerzo de hoy estaba construyendo la vida que tanto deseaba.
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